Una España funcionarial golea a Macedonia

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Fue muy al final, con el partido ya destensado, cuando España coloreó el resultado y mantiene la misma ventaja en el goal-average con Italia. Ocurrió en dos destellos en el último suspiro, uno de Monreal y otro de Aduriz, porque hasta ese momento el partido estaba resuelto, sí, pero moría de un aburrimiento insoportable. Estas fases de clasificación, tan prolongadas en el tiempo y con rivales tan débiles, provocan noches como la de Granada, funcionariales para la selección grande, que sabe que ha de ganar el billete al Mundial en los duelos contra Italia. Lo demás será como rellenar un formulario. Y éste España lo hizo con una pereza infinita. Sin la magia de Iniesta, sólo Silva emitió destellos de luz.

La primera parte fue un espanto. Insufrible, aburrida, sin el más mínimo aliciente salvo por los dos remates iniciales de los macedonios, que a punto estuvieron de causar un disgusto de lo más tonto. Primero Nestorovski y luego Pandev, en dos desatenciones defensivas, rozaron lo que hubiera sido una bufonada, pues Macedonia vino a lo que vienen los equipos que no dan para más. Con dignidad, acumuló hombres por detrás de la pelota con la intención de no darle ocasiones a España, que tampoco pudo generarlas.

Vuelta a los cuatro defensas

Lopetegui no dispuso esta vez tres defensas y jugó con un esquema conocido, con los cuatro de atrás y, salvo Iniesta y Diego Costa, su equipo tipo. Pero la pelota circuló lentamente, no hubo nadie, excepto Thiago muy de vez en cuando, que se atreviese a encarar, o a regatear, o a hacer algo distinto a jugar en horizontal. En vertical era difícil, cómo no, pues entre la defensa rival y la línea de fondo sólo estaba le área, y filtrar balones ahí es complicado. En diagonal, pases para romper líneas, apenas hubo media docena de intentos, y por ahí murió España.

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